La santidad: Un llamado universal




Muchos solemos preguntarnos "¿Quiénes están llamados a ser santos?" Y solemos imaginar a personas que desde pequeños nunca pecaron, vinieron de una familia católica y otras cosas que están demasiado apartadas de nuestro estilo de vida, pero no hay que complicarse tanto, la santidad si es difícil pero no imposible, puesto que nuestro Dios llama a ser santos a todos, sin importar su vida pasada, si es el más grande asesino, si es un niño o un anciano, si tiene cierta nacionalidad, tal trabajo, tal familia... Realmente nada de eso importa, solo tienes que disponer tu corazón al Señor y seguir a Cristo, dejarlo todo para emprender ese bello camino; tenemos que recordar que Jesús es el camino, la verdad y la vida, nunca hay que olvidarlo, tenemos que dejar lo mundano aunque cueste y duela, así alcanzaremos la felicidad plena y el sueño de Dios Padre: que seamos puros y santos como el. 

Catholic.net nos muestra un significado de la santidad: "... Estar unidos, en Cristo, a Dios, perfecto y santo". También de esta forma: “es plenitud de la vida cristiana y perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad".

Santa Teresita del Niño Jesús sin duda alguna es un ejemplo de santidad que debemos de seguir, cabe mencionar tres frases de las muchas que ha creado esta magnífica mujer que son de suma importancia:


  1. "Siempre he deseado, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección".
  2. "Este deseo podría parecer temerario, si se tiene en cuenta lo débil e imperfecta que yo era, y que aún soy después de siete años vividos en religión. No obstante, sigo teniendo la misma confianza audaz de llegar a ser una gran santa, pues no me apoyo en mis méritos -que no tengo ninguno-, sino en Aquel que es la Virtud y la Santidad mismas. Sólo él, contentándose con mis débiles esfuerzos, me elevará hasta él y, cubriéndome con sus méritos infinitos, me hará santa".
  3. "Quiero ser santa, pero siento mi impotencia y te pido DIOS MÍO, que seas Tú mismo mi santidad".
Asimismo, podemos ver estas frases de otros Hijos de Dios:


Aleteia nos presenta 6 prácticas para alcanzar la santidad que el Arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gomez recopiló:
  • Ser conscientes de la presencia de Dios: 
Es necesario tener contacto con Dios a través de una sencilla oración al comenzar y terminar el día. En la mañana se le ofrece el día al Señor y en la tarde se reflexiona sobre lo que se hizo en la jornada.
  • Darse un tiempo todos los días para orar:
Es bueno hacer una pausa de las labores cotidianas para orar. Además, aconsejó hablar con Dios de forma honesta y simple. “Dile a tu Padre qué te mantiene ansioso, qué quieres hacer por Él. Háblale sobre las áreas de tu vida que quieres mejorar. Dile que lo amas y que quieres amarlo más. Dile que quieres hacer su voluntad, como lo hizo María, nuestra madre”. También señaló que “la única oración que necesitamos” es repetir el nombre de Jesús durante el día: “Es una hermosa y poderosa oración”.
  • Leer todos los días un pasaje del Evangelio:
Realizar la lectio divina, esta consiste en leer un pasaje de los Evangelios y meditarlo en oración preguntando: “¿Dios, qué me dices en este pasaje? ¿Qué me estás pidiendo hacer?”.
Asimismo, aseguró que solo se puede conocer a Jesús a través de sus enseñanzas y de su vida reflejadas en el Evangelio. “Mientras más recemos con los Evangelios, tendremos más ‘mente de Cristo’. Sus pensamientos y sentimientos, viendo la realidad a través de sus ojos”.
  • Asistir con frecuencia a la Eucaristía.
Buscar todas las oportunidades para encontrarse con Cristo y adorarlo en la Misa y el Santísimo Sacramento.
Según Mons. Gomez, lo ideal es frecuentar la Eucaristía durante los días de semana, además del domingo. Recordó que cuando él comenzó a hacerlo tomó más conciencia de la presencia de Dios. Su relación personal con Él fue creciendo cada vez más y se transformó en una profunda amistad.
  • Hacer un examen de conciencia diario y confesarse con frecuencia.
La confesión frecuente brinda “una sensación de liberación y paz” en el alma cuando los pecados son perdonados.
También comentó que a lo largo de su ministerio pastoral se ha sorprendido de cómo “actúa la gracia de Dios en la vida de la gente” a través de ese sacramento.
  • Realizar obras espirituales y materiales de misericordia.
“Amar es la forma de imitar a Cristo. Necesitamos amar a los otros como Jesús los ama, comenzando por la gente que está más cerca. Empezar por nuestras familias y luego salir”, destacó el Arzobispo de Los Ángeles.
Por ello, recomendó servir a Dios a través de los pobres, los abandonados y los vulnerables.


¡Y el vídeo que no debe faltar!

He aquí un vídeo de la hermana Clare Crockett y las otras hermanas, que fallecieron en el terremoto de Ecuador en 2016, que de seguro nos motivará a iniciar esta lucha por la santidad.


Así que se ha dicho, hoy mismo comencemos este camino a ser santos que nos espera


Referencias bibliográficas:


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